Afoot and light-hearted I take to the open road,
Healthy, free, the world before me,
The long brown path before me leading wherever I choose.
Henceforth I ask not good-fortune,
I myself am good-fortune,
Henceforth I whimper no more, postpone no more, need nothing,
Done with indoor complaints, libraries, querulous criticisms,
Strong and content I travel the open road.

WW

23.8.06

Un programa contra la pobreza en EUA otorga puntos y recompensas a sus participantes

por Jonathan Eig
Dow Jones Newswires

Chicago, 17 de julio – Los consumidores ganan recompensas por volar en cierta línea aérea, por usar una tarjeta de crédito específica y por hospedarse en algún hotel determinado. Pero desde el año pasado, los residentes de los vecindarios de bajos ingresos de esta ciudad estadounidense reciben recompensas por pagar la renta a tiempo, por llevar todos los días a sus hijos a la escuela y por buscar trabajo.

En un banquete donde se entregaron recompensas, más de 150 personas se reunieron en el sótano de una iglesia para celebrar e intercambiar los puntos ganados por premios.

Devant-e e Ireyonna Brown, de 10 y 7 años de edad, salieron de allí montados en sus bicicletas nuevas, gracias a los puntos obtenidos por asistir a clases y por hacer trabajo voluntario. Su madre, Marilyn, obtuvo un reproductor DVD, gracias a los puntos que obtuvo por asistir, entre otros compromisos, a las reuniones de la asociación de maestros y padres de familia de la escuela de sus hijos.

Otros recibieron certificados para canjearlos por alimentos, ropa y útiles escolares. Hubo luces de flash y las oleadas de aplausos colmaron el salón.

"Es como el programa American Idol" dijo Evette Clark, de 39 años, madre de ocho hijos, quien inscribió a toda su familia en el programa de recompensas.


Desde su creación, hace año y medio, el programa "Camino a la recompensa", manejado por una organización no lucrativa llamada Project Match, ha otorgado cerca de 19,000 dólares en premios a aproximadamente 130 personas. Es uno de varios programas pequeños y locales que han surgido por todo el país y que tienen como meta usar incentivos para motivar a las personas a mejorar su vida.

Los programas basados en incentivos han surgido en años recientes, en gran parte debido a que son más aceptados, desde el punto de vista político, que los beneficios de asistencia social tradicionales, y también debido a que sus defensores dicen que los programas ofrecen mejores oportunidades para modificar algunas conductas vinculadas con la pobreza.

Pero los incentivos no son redes de seguridad, y aún cuando funcionan en tareas específicas, no queda claro si son suficientes para provocar cambios importantes en el largo plazo en las personas más inmersas en la pobreza.

Hace una década, cuando el gobierno reformó el sistema de asistencia social, casi todos los estados de la Unión American experimentaron con programas del tipo de "zanahoria y garrote" (premio y castigo) para modificar las conductas asociadas con la pobreza.

El concepto era sencillo y muy sesgado hacia el lado del garrote: se fijaron límites de tiempo a la entrega de beneficios, y los beneficiados tenían que trabajar o buscar empleo en tanto estuvieran inscritos en el programa. Para muchos beneficiarios de la asistencia social que empezaban a trabajar, se incluía otro incentivo: un crédito fiscal a sus ingreso, lo que brindaba dinero en efectivo a los trabajadores con bajos salarios. En millones de casos, la retribución era lo bastante grande como para sacar a familias enteras de la pobreza.

Sin embargo, desde la reforma de la asistencia social, pocos experimentos han realizado las autoridades para intentar sacar de la pobreza a quienes aún dependen de la asistencia gubernamental, dijo Rebecca Blank, rectora de Gerald R. Ford School of Public Policy de University of Michigan. "Los casos mas difíciles siguen existiendo", dijo. Cuando se trata de ayudar a personas con "vidas de una enorme complejidad, darles incentivos para hacer lo correcto es muy sencillo".

Nadie ha dicho que el nuevo y pequeño experimento será suficiente para transformar a un vecindario o para poner a todos los pobres por encima de la línea de pobreza. Nadie tampoco ha dicho que este sistema deba reemplazar a las agencias tradicionales en los vecindarios que ofrecen apoyo para la renta, clases de literatura y un sinnúmero de otros servicios.


Pero "es una pieza del rompecabezas", dijo Crystal Palmer, trabajadora social de Near West Side Community Development Corporation, organización no lucrativa y socia del programa Project Match.

"Los clientes a quienes les va bien [en Camino a la Recompensa] son los que ya están motivados", dijo Vorricia Harvey, directora del programa de Near West Side CDC. "Es un incentivo decirles, van muy bien, sigan así".

El otoño pasado, Camino a la recompensa invitó a 230 familias de un vecindario de Chicago a participar en su programa. Cerca de 110 familias se inscribieron, en su mayoría provenientes de conjuntos de vivienda de interés social.

En la mayoría de los casos, los participantes dicen a un consejero lo que desean adquirir y cuánto cuesta. Entonces se fija el número de puntos requerido. Cada punto vale un dólar. Cuando el participante acumula suficientes puntos, el consejero prepara un certificado de regalo o un cheque a nombre de la tienda, con la cantidad exacta necesaria. Algunas personas han usado sus puntos para pagar boletos de estacionamiento y facturas de gasolina. Nunca se maneja dinero.

Los participantes se reúnen con sus consejeros para fijar las metas. Algunas son modestas: mantener limpia una casa (10 puntos), pagar a tiempo la renta (5) o decorar la casa para las fiestas (5). Otras son más ambiciosas como encontrar empleo (10), conseguir un ascenso (15) o recibir un certificado de equivalencia de bachillerato (50). Los niños ganan cinco puntos por mejorar su asistencia a la escuela o por las calificaciones obtenidas, por inscribirse en una librería o por participar en actividades extracurriculares.

Los participantes deben pasar inspecciones caseras o proporcionar pruebas escritas de patrones o maestros para obtener el crédito para alcanzar los objetivos. Pueden fijarse varias metas durante el mismo lapso.

"Les decimos, miren, todas las personas pueden progresar", dijo Toby Herr, director ejecutivo de Project Match. "Les pedimos que nos digan en qué son buenos y les ofrecemos una amplia y suficiente variedad de objetivos para que sigan teniendo éxito. Después elevaremos las expectativas".


Camino a la Recompensa, fundado por Searle Funds en el Chicago Community Trust y la John D. and Catherine T. MacArthur Foundation, opera con base en la teoría que los incentivos pueden hacer que las personas mejoren sus vecindarios. El programa reconoce que muchos residentes de viviendas públicas pagan poca o ninguna renta, por lo que no han invertido mucho en su comunidad. Además, quienes no han podido acoplarse a las reformas que sufrió la asistencia social para encontrar trabajo, el nuevo programa les sirve para elevar su autoestima.

Si bien las recompensas son importantes, también lo es el reconocimiento público. Los participantes se presentan ante una audiencia para recibir certificados y aplausos. Una pantalla muestra su nombre y los puntos totales. Se otorga un reconocimiento especial a quienes ganaron el mayor número de puntos.

"Ya estoy motivado", dijo Charles Hunt, de 25 años, uno de los pocos hombres participantes y máximo ganador de puntos en un banquete de marzo. "Obtener puntos por algo que ya deberías estar haciendo es insuperable".

Hunt ganó 155 puntos en tres meses, obteniéndolos por tener un empleo de tiempo completo como limpiador de alfombras, así como por ir a una entrevista para obtener un empleo mejor remunerado.

El hijo de 8 años de Hunt, Charles Flake, obtuvo 90 puntos por mejorar sus calificaciones y hacer trabajo voluntario en su escuela. "Normalmente tengo problemas para que haga su tarea", dijo Hunt. "Pero ahora la hace de manera voluntaria. Está tratando de obtener un PlayStation".

Hasta ahora, cerca de 80% de los participantes del programa Camino a la recompensa han alcanzado sus metas, dijo Delrice Adams, coordinadora del mismo. La tasa de éxito fue mayor entre los niños, con 91%. Los adolescentes y pre-adolescentes tuvieron la tasa menor, 67%. Pero los organizadores dicen que aún es demasiado prematuro evaluar si alcanzar metas específicas ha tenido algún impacto de importancia en la vida de los participantes.

Traducido por Luis Cedillo
Editado por Juan Carlos Jolly
Copyright © 2006 Dow Jones & Company, Inc. All Rights Reserved

No hay comentarios.: