El cuerpo quema esta noche.
Corroe las arterias, deprime los eritrocitos...
Los lagrimales ya no saben para qué son...
Las rodillas y codos se quejan...
Los dedos ya no desean escribir más.
yagunzhe
Sólo un mal viaje...
Lo anterior fue sólo un mal viaje. Lo que ayer viví hoy trato de olvidar. Si divagué perdido entre las aguas ya estoy bien, no se preocupen más. Pude sucumbir, naufragar en la tormenta, como un barco que no encuentra su puerto donde amarrar. Lo anterior fue sólo un mal viaje, lo que ayer viví hoy trato de olvidar. Si divagué perdido entre las aguas ya estoy bien, no se preocupen más. Un mal trance que el destino interpuso en mi camino, eso es todo y no ha sido nada más.
23.9.11
2.9.11
Día 1, 10:57 am.
Es una creencia generalizada el que una persona culta debe estar al tanto de los sucesos a su alrededor, no sólo a nivel local, sino internacional. Esto ha llegado a extremos insospechados en un mundo en que los eventos en toda partes del globo están al alcance de un click o dos. Sin tocar por ahora el tema de por qué alguien debería o no adoptar el criterio de "culto" como un objetivo de su vida (¿por qué valoraríamos ser cultos?), de una u otra forma yo he adoptado esa obsesión -que, al final, es lo que es-, y he llegado (como mucha gente que conozco) a un punto tal en que revisamos las noticias nacionales e internacionales más de dos o tres veces POR HORA, a veces más a veces menos... Muchas veces me he sorprendido puchando el ícono de algún diario de manera automática, aún si lo último que quería era leer noticias.
Esta aprehensión ha llegado a extremos que nunca hubiera imaginado una vez que empezamos a utilizar las redes sociales. FB, Tweeter, G+, no son más que una colección de sucesos o noticias reportadas por gente que, por afinidades reales o ficticias con nosotros, aceptamos en nuestros círculos de "amigos". En el caso de los amigos cercanos, al enterarnos que está en tal o cual lado, que hoy es su cumpleaños o que ya dejó de tener una relación, terminamos teniendo una revista de noticias del espectáculo donde las estrellas son la gente que conocemos (lo cual nos da mucho de qué hablar cuando comemos o nos reunimos con gente que también les conoce). Entonces, las redes sociales terminan siendo no más que otro tipo de noticias, esta vez completamente personalizadas, ya que nosotros escogemos a quién o quiénes seguir y hasta cuando (nunca se excluye la posibilidad de ya no seguir a alguien cuando nos peleamos o simplemente nos damos cuenta de que no compartimos lo "suficiente" con ella).
Sin embargo, ¿qué valor tiene esta obsesión compulsiva por las noticias? Es decir, ¿cómo nos hace mejores personas o seres humanos? Obviamente entiendo que definir lo mejor/peor es difícil y comprendo las principales ventajas de estar informado: creación de un individuo crítico y empático con sus conocidos y la raza humana en general. Sin embargo, conocer hasta el último detalle del sujeto que dejaron ahorcado en algún puente de Monterrey no cambia mi capacidad para ser cualquiera de las dos y, de hecho, la corroe. Tantas noticias malas o irrelevantes me hacen detestar las noticias y terminar cambiándole de canal, estación o página de internet. Saber que eres un tipo malo me hace creer -como quieren las autoridades- que si le pasó algo es que era malo, o si era bueno, sentir mucha lástima... ¿Y qué hago con eso?
Uno de mis grandes conflictos con las redes sociales es que, al tener la capacidad de compartir con otros lo que me gusta o molesta, cuando hay cosas que realmente me molestan y lo publico, pareciera que en cierta forma mi corazón se alivia un poco de ese pesar que le embarga. Al final, las redes sociales, al permitirnos desahogar parte de nuestras inconformidades, nos quitaron la necesidad de salir afuera y protestar, de físicamente demostrar nuestro enojo y molestia. Cierto que en situaciones extremas pueden ser catalizadores de una protesta (como sucedió en los países árabes), pero ¿cuántas veces en la historia una sociedad está harta a tal extremo como para que eso suceda? En la mayor parte de los casos, o al menos eso es lo que creo, las redes sociales se vuelven un mecanismo de inconformidad pasiva.
En síntesis, aunque no niego rotundamente los beneficios sociales del flujo interminable de noticias que hoy nos rodea, yo pongo en duda que para un individuo en particular -yo- sean un elemento que lo haga más feliz o mejor ciudadano (sea lo que sean esas cosas). Y por eso quiero intentar vivir al menos una semana sin noticias de ningún tipo. Obvio, los chismes familiares y de amigos estarán ahí, pero será como regresar a esa época en que te enterabas que alguien rompió con su wey porque le viste a la cara y te contó su desdicha con la otra persona. Muy ineficiente, sí, pero muy humano también.
A la par estoy tratando de dejar de fumar, así que en estos días voy a estar escribiendo sobre estas dos experiencias aterradoras (adicciones ambas, de hecho). A ver cómo me va con el síndrome de abstinencia...
yagunzhe
Es una creencia generalizada el que una persona culta debe estar al tanto de los sucesos a su alrededor, no sólo a nivel local, sino internacional. Esto ha llegado a extremos insospechados en un mundo en que los eventos en toda partes del globo están al alcance de un click o dos. Sin tocar por ahora el tema de por qué alguien debería o no adoptar el criterio de "culto" como un objetivo de su vida (¿por qué valoraríamos ser cultos?), de una u otra forma yo he adoptado esa obsesión -que, al final, es lo que es-, y he llegado (como mucha gente que conozco) a un punto tal en que revisamos las noticias nacionales e internacionales más de dos o tres veces POR HORA, a veces más a veces menos... Muchas veces me he sorprendido puchando el ícono de algún diario de manera automática, aún si lo último que quería era leer noticias.
Esta aprehensión ha llegado a extremos que nunca hubiera imaginado una vez que empezamos a utilizar las redes sociales. FB, Tweeter, G+, no son más que una colección de sucesos o noticias reportadas por gente que, por afinidades reales o ficticias con nosotros, aceptamos en nuestros círculos de "amigos". En el caso de los amigos cercanos, al enterarnos que está en tal o cual lado, que hoy es su cumpleaños o que ya dejó de tener una relación, terminamos teniendo una revista de noticias del espectáculo donde las estrellas son la gente que conocemos (lo cual nos da mucho de qué hablar cuando comemos o nos reunimos con gente que también les conoce). Entonces, las redes sociales terminan siendo no más que otro tipo de noticias, esta vez completamente personalizadas, ya que nosotros escogemos a quién o quiénes seguir y hasta cuando (nunca se excluye la posibilidad de ya no seguir a alguien cuando nos peleamos o simplemente nos damos cuenta de que no compartimos lo "suficiente" con ella).
Sin embargo, ¿qué valor tiene esta obsesión compulsiva por las noticias? Es decir, ¿cómo nos hace mejores personas o seres humanos? Obviamente entiendo que definir lo mejor/peor es difícil y comprendo las principales ventajas de estar informado: creación de un individuo crítico y empático con sus conocidos y la raza humana en general. Sin embargo, conocer hasta el último detalle del sujeto que dejaron ahorcado en algún puente de Monterrey no cambia mi capacidad para ser cualquiera de las dos y, de hecho, la corroe. Tantas noticias malas o irrelevantes me hacen detestar las noticias y terminar cambiándole de canal, estación o página de internet. Saber que eres un tipo malo me hace creer -como quieren las autoridades- que si le pasó algo es que era malo, o si era bueno, sentir mucha lástima... ¿Y qué hago con eso?
Uno de mis grandes conflictos con las redes sociales es que, al tener la capacidad de compartir con otros lo que me gusta o molesta, cuando hay cosas que realmente me molestan y lo publico, pareciera que en cierta forma mi corazón se alivia un poco de ese pesar que le embarga. Al final, las redes sociales, al permitirnos desahogar parte de nuestras inconformidades, nos quitaron la necesidad de salir afuera y protestar, de físicamente demostrar nuestro enojo y molestia. Cierto que en situaciones extremas pueden ser catalizadores de una protesta (como sucedió en los países árabes), pero ¿cuántas veces en la historia una sociedad está harta a tal extremo como para que eso suceda? En la mayor parte de los casos, o al menos eso es lo que creo, las redes sociales se vuelven un mecanismo de inconformidad pasiva.
En síntesis, aunque no niego rotundamente los beneficios sociales del flujo interminable de noticias que hoy nos rodea, yo pongo en duda que para un individuo en particular -yo- sean un elemento que lo haga más feliz o mejor ciudadano (sea lo que sean esas cosas). Y por eso quiero intentar vivir al menos una semana sin noticias de ningún tipo. Obvio, los chismes familiares y de amigos estarán ahí, pero será como regresar a esa época en que te enterabas que alguien rompió con su wey porque le viste a la cara y te contó su desdicha con la otra persona. Muy ineficiente, sí, pero muy humano también.
A la par estoy tratando de dejar de fumar, así que en estos días voy a estar escribiendo sobre estas dos experiencias aterradoras (adicciones ambas, de hecho). A ver cómo me va con el síndrome de abstinencia...
yagunzhe
19.5.11
Y al final, todo queda en una gran y ligera ausencia.
Mi cabeza parecía haber perdido toda gravedad y ser tan grande que en cualquier instante podría estallar para dejar que tanta ausencia de ti por fin pudiera escapar y olvidarte.
[Regresa a trabajar, esto no te deja nada, vamos, regresa... Quiero dormir temprano hoy.]
Mi corazón, no obstante, está roto.
Hueco.
Mi cabeza está bien, un poco adolorida, pero bien, sin problemas, puedo pensar, sentir, creer, cuestionar y dramatizar sin problemas alguno.
Pero mi corazón...
Mi cabeza me venía preparando por tantos meses para esto. Tarde o temprano tendríamos que darnos cuenta.
Pero mi corazón...
Y así, cuando al final ha llegado este momento, mi cabeza simplemente se vació... Se mareó un poco (sí, fue tal el impacto que me mareé, sentí nauseas y deseos de vomitar), pero en menos de un santiamén regresó a la normalidad. Un éxito de la previsión sentimental [¿eso existe o lo acabo de inventar?]
Pero mi corazón... Mi alma o como le quieras decir...
Mi cabeza trata de reconfortar a mi atribulado y adolorido corazón diciéndole que al final sólo confirmaste que yo soy nada, que no represento nada en tu vida, que tanta fijación era sólo producto de su creación. Él te amaba y te necesitaba... Pero hacía mucho que compartíamos lo mismo en común que un elote y un coco [le gustan estos ejemplo, aunque a mí me parecen de lo más trágicos].
Pero mi corazón se estrella y siento una opresión inmensa. A cada instante estoy a punto de llorar.
Es el duelo, eso le dice su hermana razón, todo tarde o temprano termina por desaparecer. Es sólo cuestión de que termine el duelo.
Pero mi corazón se aferra a un puñado de recuerdos trastocados que ya no son ni siquiera mentiras. Recuerda el tacto de tu piel (lágrima), tu sonrisa (lágrima), y luego todo lo demás por lo cual odiaba estar contigo (y ya no suelta lágrima, sólo siente dolor).
"Éste es un ocaso que se construyo lenta e inesperadamente"
"Pero pudimos..."
"Nada pudo hacerse, entiende, es como una enfermedad, un cáncer... Tuvimos muchas recaídas, algunos días buenos en que todo parecía que podría mejorar, pero al final el cáncer había invadido todos y cada uno de los aspectos de nuestra relación, y sin importar lo que hubieras hecho, cualquier esfuerzo adicional hubiera sido causa de un dolor insoportable."
"Pero pudimos... No sé qué pudimos, pero algo pudo haber se hecho, no es sólo cuestión de que pase y ya, NO, no puedo creer eso..."
"Pero ya pasó. Ya nada puede hacerse. Es el final."
"Pero..."
"Ya nada puede hacerse, es el final. Recuérdalo bonito, como te gustaba, como lo amabas y deseabas, pero ya jamás podrá ser. No se pudo, entiende que no. Es lo que tenía que pasar, y pasó."
"Pero siempre existe algún modo..."
"... de hacerse ilusiones. Pero son sólo eso, ilusiones."
Y así, aunque quizás el corazón pudo haber discutido mucho más, el tremendo dolor que lo embargaba lo había debilitado a tal grado que ya no pudo decir más. Y ganó la razón.
Y el amor que pudo ser cumplía su destino de ser devorado por la indiferencia y el rencor. Y sólo quedó el padre tiempo para ir poco a poco construyendo las cicatrices que habrían de aminorar la omnipotencia del dolor, hasta convertirlo en un momento más de esta vida que se tendría que olvidar. O guardar ahí donde casi no pudiese verse, escucharse, olerse ni sentirse.
Con suerte.
yagunzhe
Mi cabeza parecía haber perdido toda gravedad y ser tan grande que en cualquier instante podría estallar para dejar que tanta ausencia de ti por fin pudiera escapar y olvidarte.
[Regresa a trabajar, esto no te deja nada, vamos, regresa... Quiero dormir temprano hoy.]
Mi corazón, no obstante, está roto.
Hueco.
Mi cabeza está bien, un poco adolorida, pero bien, sin problemas, puedo pensar, sentir, creer, cuestionar y dramatizar sin problemas alguno.
Pero mi corazón...
Mi cabeza me venía preparando por tantos meses para esto. Tarde o temprano tendríamos que darnos cuenta.
Pero mi corazón...
Y así, cuando al final ha llegado este momento, mi cabeza simplemente se vació... Se mareó un poco (sí, fue tal el impacto que me mareé, sentí nauseas y deseos de vomitar), pero en menos de un santiamén regresó a la normalidad. Un éxito de la previsión sentimental [¿eso existe o lo acabo de inventar?]
Pero mi corazón... Mi alma o como le quieras decir...
Mi cabeza trata de reconfortar a mi atribulado y adolorido corazón diciéndole que al final sólo confirmaste que yo soy nada, que no represento nada en tu vida, que tanta fijación era sólo producto de su creación. Él te amaba y te necesitaba... Pero hacía mucho que compartíamos lo mismo en común que un elote y un coco [le gustan estos ejemplo, aunque a mí me parecen de lo más trágicos].
Pero mi corazón se estrella y siento una opresión inmensa. A cada instante estoy a punto de llorar.
Es el duelo, eso le dice su hermana razón, todo tarde o temprano termina por desaparecer. Es sólo cuestión de que termine el duelo.
Pero mi corazón se aferra a un puñado de recuerdos trastocados que ya no son ni siquiera mentiras. Recuerda el tacto de tu piel (lágrima), tu sonrisa (lágrima), y luego todo lo demás por lo cual odiaba estar contigo (y ya no suelta lágrima, sólo siente dolor).
"Éste es un ocaso que se construyo lenta e inesperadamente"
"Pero pudimos..."
"Nada pudo hacerse, entiende, es como una enfermedad, un cáncer... Tuvimos muchas recaídas, algunos días buenos en que todo parecía que podría mejorar, pero al final el cáncer había invadido todos y cada uno de los aspectos de nuestra relación, y sin importar lo que hubieras hecho, cualquier esfuerzo adicional hubiera sido causa de un dolor insoportable."
"Pero pudimos... No sé qué pudimos, pero algo pudo haber se hecho, no es sólo cuestión de que pase y ya, NO, no puedo creer eso..."
"Pero ya pasó. Ya nada puede hacerse. Es el final."
"Pero..."
"Ya nada puede hacerse, es el final. Recuérdalo bonito, como te gustaba, como lo amabas y deseabas, pero ya jamás podrá ser. No se pudo, entiende que no. Es lo que tenía que pasar, y pasó."
"Pero siempre existe algún modo..."
"... de hacerse ilusiones. Pero son sólo eso, ilusiones."
Y así, aunque quizás el corazón pudo haber discutido mucho más, el tremendo dolor que lo embargaba lo había debilitado a tal grado que ya no pudo decir más. Y ganó la razón.
Y el amor que pudo ser cumplía su destino de ser devorado por la indiferencia y el rencor. Y sólo quedó el padre tiempo para ir poco a poco construyendo las cicatrices que habrían de aminorar la omnipotencia del dolor, hasta convertirlo en un momento más de esta vida que se tendría que olvidar. O guardar ahí donde casi no pudiese verse, escucharse, olerse ni sentirse.
Con suerte.
yagunzhe
4.4.11
Y al final... Sólo he aprendido a cuestionarlo todo. Sigo explorando para saber si aún existe aún dogma o creencia inamovible en mí, pero cada vez es más difícil encontrarla. He roto por completo con la idea de la libertad y su preponderancia en nuestro desarrollo social. Me niego a creer que la religión es sólo atraso y torpeza. Pero tampoco creo lo contrario. Ejemplos, hay algunos más radicales, pero no me atrevo a publicarlos. ¿Qué le resta hacer a un ser humano si llegase a trastocar el conjunto de sus creencias y valores? El arriba, el abajo, no son más que ninguna parte. El tiempo... Ya ni siquiera temo al tiempo... ¿Es esto lo que quería, lo que ansiaba y necesitaba? El desapego sería un reto más... Una de las pocas últimas barreras... ¿Qué es lo que he hecho?
yagunzhe
yagunzhe
1.4.11
Ok, ¿en qué creería un humanista libertario radical?
1. Los seres humanos nacen libres
Dudas, ¿por qué no incluir el "iguales"? Supongo que debería ir algo como "iguales en privilegios" o "iguales en circunstancias" pero, no me gustaría eso de ponerle apellidos a la libertad. Y aún así, no creo que los seres humanos seamos iguales. No en el sentido negativo de "desiguales" (aunque en cierta forma sí), pues... Ahhh... Lo continuo luego.
yagunzhe
1. Los seres humanos nacen libres
Dudas, ¿por qué no incluir el "iguales"? Supongo que debería ir algo como "iguales en privilegios" o "iguales en circunstancias" pero, no me gustaría eso de ponerle apellidos a la libertad. Y aún así, no creo que los seres humanos seamos iguales. No en el sentido negativo de "desiguales" (aunque en cierta forma sí), pues... Ahhh... Lo continuo luego.
yagunzhe
23.3.11
20.3.11
es un aliento que se extingue lenta y fatigosamente
te rodea con su débil aroma y el calor que aún conserva
rumores
olores
calores
armas intangibles de un olvido que busca explotar en su útima batalla contra el tiempo
pero fracasa
y se desvanece...
un último instante
en el que tampoco pudo ser
yagunzhe
te rodea con su débil aroma y el calor que aún conserva
rumores
olores
calores
armas intangibles de un olvido que busca explotar en su útima batalla contra el tiempo
pero fracasa
y se desvanece...
un último instante
en el que tampoco pudo ser
yagunzhe
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