Afoot and light-hearted I take to the open road,
Healthy, free, the world before me,
The long brown path before me leading wherever I choose.
Henceforth I ask not good-fortune,
I myself am good-fortune,
Henceforth I whimper no more, postpone no more, need nothing,
Done with indoor complaints, libraries, querulous criticisms,
Strong and content I travel the open road.

WW

29.8.04

(Lamente usted mi uso deficiente de las comas y la pobre redacción, estoy muy ofuscado y enfermo como para cuidar esos detalles. Espero el mensaje esté lo suficientemente claro a pesar estas inconveniencias.)

¿Te enfadaste?

Bueno, supongo me lo merezco. Creer que, por dejar a alguien meter su verga en mi culo sin protección, podría tomarme “confianzas” con él es una tontería, ¿no? Supongo que sí. Y no poder prever que alguien como tú ama demasiado su libertad como para hacer un pequeño sacrificio por alguien como yo, fue bastante torpe. Creer que hay amistad por el mero hecho de que te meten la verga es un paso muy aventurado, ¿no? Un culo es un culo, y sólo eso. ¡Tan tarde llegué a la repartición de sentido común que se me olvidó ese pequeñísimo detalle! Por siempre pagaré mi estúpida impuntualidad. Ni modo.

¿Qué será más cara, la impuntualidad o la ingenuidad?

Tal vez es que no soy tan guapo como para pedirle a alguien un favor.
De hecho debería ser al contrario, ¿no crees?

Bueno, al menos yo así lo creo. Por eso me esmero tanto haciendo masajitos y demás pendejadas para compensar todas las cosas estúpidas que hago, dejo de hacer, o realizo mediocremente. Al principio no me importaba, y hasta lo disfrutaba. Pero conforme me hice a la idea de lo que en realidad significaba me di cuenta de cuan repugnante era todo aquello. Lo peor es que aún haya tipos que me busquen por esas tonterías. Un masaje gratis no se obtiene en todos lados, ¿no crees? ¿Cuánta gente tiene suficiente despego de sí misma como para lamerle las plantes de los pies a alguien con hongos en las uñas? ¿Demasiado amor, o demasiada estupidez? ¡Quién sabe!, al menos yo no quiero responderme esa pregunta (por cuestiones de autoestima, tú comprendes).

“Te quiero.”

¡Por favor! ¿Por qué forzar a alguien para que diga algo así? ¿Qué se supone que uno diga cuando alguien te dice “Fulano, te quiero”, cuando con trabajos le conoces? ¿Es que debes de creer en el amor a primera vista? ¿O es que el tipo está muy urgido de afecto? Por si las dudas uno sólo atina a decirle “sí, yo también”, aunque sea de dientes para afuera, o, si de plano eres muy descarado y no quieres decir algo que no sientes, se lo dices así llanamente o te quedas callado. Pero allí está el tipo, pidiendo una y otra vez que le digan que lo quieren como si de ello obtuviera algún extraño tipo de energía o placer incomparable. Y allí está el otro tipo diciéndole lo que desea tan sólo para no entrar en conflictos absurdos. ¿Cuesta mucha saliva decir dos palabras? Si ti no te afecta, y al tipo le fascina, ¡no seas egoísta, díselo! Y se lo dices. ¿Sabes qué es lo peor? ¡Qué el tipo cree que te hace un favor, como si el acostumbrarte a decir te quiero a todo con el que cojas fuera un gran mérito! Lo único que se espera de ti es que seas lo bastante cuerdo como para sólo hacer una pendejada de ese tamaño con este tipo, y no lo repitas con los demás. Pero nunca se sabe, siempre hay alguien más bruto que uno.

¿Qué nadie me pidió hacerlo, que mis desplantes son infantiles y sin justificación? Yo lo sé. Supongo minimizo/maximizo la situación a mi conveniencia. Pero téngame paciencia, camarada, no me subestime. Comprendo algo de lo que motivó sus respuestas, y tiene usted razón en muchas cosas. Pero esto me ha servido de excusa para externar muchos conflictos internos que había venido arrastrando desde hace tiempo. Pero, ¿sabe algo? Lo único que usted me hizo y realmente me dolió fue saber que había tenido otros encuentros sexuales mientras usted y yo estábamos teniendo relaciones sin protección. Y no fue por mero desplante, o que a la mera hora se me olvidara nuestro trato de “no fidelidad”, no, no fue eso. Sólo que me pareció inconveniente que usted no comprendiera que ser infiel teniendo sexo con protección es algo drásticamente distinto a serlo teniendo sexo sin protección. Ahí su sentido común falló y el mío se alebrestó cuando usted no comprendió lo que me estaba haciendo. Y a partir de entonces comprendí que era realidad ese estúpido cliché de “si tú no ves por ti, nadie más lo hará”. Y me hice a la idea de que de usted nunca vendría una palabra que dijera “no hagas eso, te puede hacer daño”. ¡Si a ti te estaba ocasionando placer, y a mí no me importaba, ¿por qué habrías de detenerme?! Y bueno, comprendo que tenías razón. Yo fui un estúpido que no supo cuidarse a sí mismo y estaba teniendo su merecido. Tú sólo fuiste lo que te convenía. Lo que te causaba más placer sin muchas complicaciones.

Me siento un estúpido. Aún creí que si eras capaz de demostrarme que te podías preocupar por un amigo mío tan sólo confiando en mi palabra todo esto que había estado dándome vueltas en la cabeza eran tonterías. Pero tus respuestas fueron demasiado claras y contundentes. Tu actitud fue explícita y conforme a lo que creí que harías. Lo que más lamento es haber inmiscuido a mi amigo en esto.

Bueno Señor Carlos, me despido de usted, y le digo adiós. Ando algo mal del hígado y mi hipocondría está a todo lo que da. No quería dejar esto sin aclarar, por cualquier cosa que pudiera pasar. Fue un placer conocerlo, y ojalá que cuando regrese a México podamos charlar un día de estos para aclarar pendientes que hayan quedado (claro, si usted gusta). Si no quiere esperar hasta entonces, o simplemente no quiere volverme a ver la jeta, lo entenderé, mi casilla de correo siempre estará abierta para usted.

Victor

yagunzhe

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