Afoot and light-hearted I take to the open road,
Healthy, free, the world before me,
The long brown path before me leading wherever I choose.
Henceforth I ask not good-fortune,
I myself am good-fortune,
Henceforth I whimper no more, postpone no more, need nothing,
Done with indoor complaints, libraries, querulous criticisms,
Strong and content I travel the open road.

WW

2.9.11

Día 1, 10:57 am.

Es una creencia generalizada el que una persona culta debe estar al tanto de los sucesos a su alrededor, no sólo a nivel local, sino internacional. Esto ha llegado a extremos insospechados en un mundo en que los eventos en toda partes del globo están al alcance de un click o dos. Sin tocar por ahora el tema de por qué alguien debería o no adoptar el criterio de "culto" como un objetivo de su vida (¿por qué valoraríamos ser cultos?), de una u otra forma yo he adoptado esa obsesión -que, al final, es lo que es-, y he llegado (como mucha gente que conozco) a un punto tal en que revisamos las noticias nacionales e internacionales más de dos o tres veces POR HORA, a veces más a veces menos... Muchas veces me he sorprendido puchando el ícono de algún diario de manera automática, aún si lo último que quería era leer noticias.

Esta aprehensión ha llegado a extremos que nunca hubiera imaginado una vez que empezamos a utilizar las redes sociales. FB, Tweeter, G+, no son más que una colección de sucesos o noticias reportadas por gente que, por afinidades reales o ficticias con nosotros, aceptamos en nuestros círculos de "amigos". En el caso de los amigos cercanos, al enterarnos que está en tal o cual lado, que hoy es su cumpleaños o que ya dejó de tener una relación, terminamos teniendo una revista de noticias del espectáculo donde las estrellas son la gente que conocemos (lo cual nos da mucho de qué hablar cuando comemos o nos reunimos con gente que también les conoce). Entonces, las redes sociales terminan siendo no más que otro tipo de noticias, esta vez completamente personalizadas, ya que nosotros escogemos a quién o quiénes seguir y hasta cuando (nunca se excluye la posibilidad de ya no seguir a alguien cuando nos peleamos o simplemente nos damos cuenta de que no compartimos lo "suficiente" con ella).

Sin embargo, ¿qué valor tiene esta obsesión compulsiva por las noticias? Es decir, ¿cómo nos hace mejores personas o seres humanos? Obviamente entiendo que definir lo mejor/peor es difícil y comprendo las principales ventajas de estar informado: creación de un individuo crítico y empático con sus conocidos y la raza humana en general. Sin embargo, conocer hasta el último detalle del sujeto que dejaron ahorcado en algún puente de Monterrey no cambia mi capacidad para ser cualquiera de las dos y, de hecho, la corroe. Tantas noticias malas o irrelevantes me hacen detestar las noticias y terminar cambiándole de canal, estación o página de internet. Saber que eres un tipo malo me hace creer -como quieren las autoridades- que si le pasó algo es que era malo, o si era bueno, sentir mucha lástima... ¿Y qué hago con eso?

Uno de mis grandes conflictos con las redes sociales es que, al tener la capacidad de compartir con otros lo que me gusta o molesta, cuando hay cosas que realmente me molestan y lo publico, pareciera que en cierta forma mi corazón se alivia un poco de ese pesar que le embarga. Al final, las redes sociales, al permitirnos desahogar parte de nuestras inconformidades, nos quitaron la necesidad de salir afuera y protestar, de físicamente demostrar nuestro enojo y molestia. Cierto que en situaciones extremas pueden ser catalizadores de una protesta (como sucedió en los países árabes), pero ¿cuántas veces en la historia una sociedad está harta a tal extremo como para que eso suceda? En la mayor parte de los casos, o al menos eso es lo que creo, las redes sociales se vuelven un mecanismo de inconformidad pasiva.

En síntesis, aunque no niego rotundamente los beneficios sociales del flujo interminable de noticias que hoy nos rodea, yo pongo en duda que para un individuo en particular -yo- sean un elemento que lo haga más feliz o mejor ciudadano (sea lo que sean esas cosas). Y por eso quiero intentar vivir al menos una semana sin noticias de ningún tipo. Obvio, los chismes familiares y de amigos estarán ahí, pero será como regresar a esa época en que te enterabas que alguien rompió con su wey porque le viste a la cara y te contó su desdicha con la otra persona. Muy ineficiente, sí, pero muy humano también.

A la par estoy tratando de dejar de fumar, así que en estos días voy a estar escribiendo sobre estas dos experiencias aterradoras (adicciones ambas, de hecho). A ver cómo me va con el síndrome de abstinencia...

yagunzhe


No hay comentarios.: