Afoot and light-hearted I take to the open road,
Healthy, free, the world before me,
The long brown path before me leading wherever I choose.
Henceforth I ask not good-fortune,
I myself am good-fortune,
Henceforth I whimper no more, postpone no more, need nothing,
Done with indoor complaints, libraries, querulous criticisms,
Strong and content I travel the open road.

WW

19.5.11

Y al final, todo queda en una gran y ligera ausencia.
Mi cabeza parecía haber perdido toda gravedad y ser tan grande que en cualquier instante podría estallar para dejar que tanta ausencia de ti por fin pudiera escapar y olvidarte.

[Regresa a trabajar, esto no te deja nada, vamos, regresa... Quiero dormir temprano hoy.]

Mi corazón, no obstante, está roto.
Hueco.

Mi cabeza está bien, un poco adolorida, pero bien, sin problemas, puedo pensar, sentir, creer, cuestionar y dramatizar sin problemas alguno.

Pero mi corazón...

Mi cabeza me venía preparando por tantos meses para esto. Tarde o temprano tendríamos que darnos cuenta.

Pero mi corazón...

Y así, cuando al final ha llegado este momento, mi cabeza simplemente se vació... Se mareó un poco (sí, fue tal el impacto que me mareé, sentí nauseas y deseos de vomitar), pero en menos de un santiamén regresó a la normalidad. Un éxito de la previsión sentimental [¿eso existe o lo acabo de inventar?]

Pero mi corazón... Mi alma o como le quieras decir...

Mi cabeza trata de reconfortar a mi atribulado y adolorido corazón diciéndole que al final sólo confirmaste que yo soy nada, que no represento nada en tu vida, que tanta fijación era sólo producto de su creación. Él te amaba y te necesitaba... Pero hacía mucho que compartíamos lo mismo en común que un elote y un coco [le gustan estos ejemplo, aunque a mí me parecen de lo más trágicos].

Pero mi corazón se estrella y siento una opresión inmensa. A cada instante estoy a punto de llorar.

Es el duelo, eso le dice su hermana razón, todo tarde o temprano termina por desaparecer. Es sólo cuestión de que termine el duelo.

Pero mi corazón se aferra a un puñado de recuerdos trastocados que ya no son ni siquiera mentiras. Recuerda el tacto de tu piel (lágrima), tu sonrisa (lágrima), y luego todo lo demás por lo cual odiaba estar contigo (y ya no suelta lágrima, sólo siente dolor).

"Éste es un ocaso que se construyo lenta e inesperadamente"

"Pero pudimos..."

"Nada pudo hacerse, entiende, es como una enfermedad, un cáncer... Tuvimos muchas recaídas, algunos días buenos en que todo parecía que podría mejorar, pero al final el cáncer había invadido todos y cada uno de los aspectos de nuestra relación, y sin importar lo que hubieras hecho, cualquier esfuerzo adicional hubiera sido causa de un dolor insoportable."

"Pero pudimos... No sé qué pudimos, pero algo pudo haber se hecho, no es sólo cuestión de que pase y ya, NO, no puedo creer eso..."

"Pero ya pasó. Ya nada puede hacerse. Es el final."

"Pero..."

"Ya nada puede hacerse, es el final. Recuérdalo bonito, como te gustaba, como lo amabas y deseabas, pero ya jamás podrá ser. No se pudo, entiende que no. Es lo que tenía que pasar, y pasó."

"Pero siempre existe algún modo..."

"... de hacerse ilusiones. Pero son sólo eso, ilusiones."

Y así, aunque quizás el corazón pudo haber discutido mucho más, el tremendo dolor que lo embargaba lo había debilitado a tal grado que ya no pudo decir más. Y ganó la razón.

Y el amor que pudo ser cumplía su destino de ser devorado por la indiferencia y el rencor. Y sólo quedó el padre tiempo para ir poco a poco construyendo las cicatrices que habrían de aminorar la omnipotencia del dolor, hasta convertirlo en un momento más de esta vida que se tendría que olvidar. O guardar ahí donde casi no pudiese verse, escucharse, olerse ni sentirse.

Con suerte.

yagunzhe

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