Sólo la perfecta curvatura de su culo superaba su innegable belleza. Ojos azul turquesa, piel apiñonada, cintura estrecha, fuertes brazos, pelo castaño... Era el chulo de un coreano de Tepito al que había conocido tiempo atrás, cuando chichifeaba en la Alameda. Su meliflua sonrisa y lacónica mirada eran una paradoja visual que fácilmente impresionó al enclenque y tímido "oriental".yagunzhe
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