
Hola a los dos,
Por principio debo decir que no sé si alguno de ustedes quiera leer algo de mí, pero bueno, si es así, no los obligaré y les pediré que tomen esto como un saludo y nada más.
yagunzhe...
(Aquí pueden dejar de leer).
Pero, si no es así, permítanme “debrayar” un poco más…
A ambos, aunque los conocí en momentos y circunstancias distintas, siempre los he asociado juntos. Y creo que ambos pueden tener una duda en común sobre mí; o si no es una duda, puede que sea algún tipo de prejuicio sobre mi forma de actuar. Sí, sí, lo sé, igual creen que ya saben porqué actué como actué con ustedes y no desean saber nada más… Sin embargo, me gustaría darles mi versión de la historia, quizá en una forma breve que no aclarará muchas cosas, pero que a mí me satisface…
Uno de los primeros puntos a aclarar es porqué me acosté con ustedes… Y a la par de eso, que comprendan –de alguna forma– mi actitud… C y F… Diablos, ¿tienen idea de lo similares que son y lo bien que podrían pasarla juntos? ¡Ja, no, no lo creo, quizá eso sea sólo una extraña fantasía mía! Pero ése no es el punto… A ambos los conocí en el GayMéxico, un lugar en donde conocí a muchos de los tipos más interesantes de mi –corta– vida… Nunca entendí bien a bien porqué me gustaba entrar a ese chat… Igual era porque comprendía que ahí había tal cantidad de personas raras que casi cualquiera que ligará ahí tendría una buena historia que contar… Y al menos en el caso de ustedes dos eso resultó ser así… Pero, no, no se alebresten… No quiero decir que sólo estaba con ustedes porque eran tipos interesantes… Casi cualquiera puede ser muy interesante si se vende de la forma adecuada (al menos conmigo así funciona)… Más bien quiero decir que ése era un buen gancho… Uno en el que los tres picamos… Pero aunque no lo crean, no todos los tipos que conocí (físicamente) ahí fueron de “hola, ¿cogemos?”. Siempre había algo más, muy específico, que me daba o no pie a hacer eso… Y si he de explicarlo en forma breve lo haría como una parafilia… Así como a algunos les gustan los niños, o los circuncisos, o los afeminados, a mí me pasaba algo similar… Pero no con los “mayores”, como se podría pensar de primera mano… Más bien era con aquellas personas que tenían una necesidad –obvia– de contar su historia en una forma muy especial… Digamos, “de abrirse”, pero que no querían hacerlo así no’más… Sí, je, sé que suena raro, pero déjenme explicarles un poco más.
En realidad mi parafilia tiene que ver con la necesidad de obtener intimidad emocional con otras personas… Algo que con mi inepta personalidad difícilmente conseguiría con los medios habituales de “amistad” y “coincidencia” (los cuales, para ser sincero, respeto, pero nunca he estado dispuesto “cultivarlos”). El caso es que en algún momento de mi vida me dí cuenta de que esta necesidad podía satisfacerse fácilmente después de acostarme con algún tipo… Y sí, casi todos tienen la necesidad de que alguien los oiga y juegue a comprenderlos… Máxime conforme van llegando a eso de los 40… Los chavos de mi edad no siempre tienen esa necesidad, o al menos les suele ser más fácil abrirse (a menos que tengan conflictos internos severos… algo que también considero bastante atractivo…), por eso, sin querer realmente, poco a poco me fui acercando a gente de mayor edad… En realidad nunca me ha interesado mucho lo físico (sino hasta ahora, cuando empiezo a sentir la necesidad de tener una relación “pública”, alguien a quién presentar a mis amigos y demás… pero eso es otro tema), y prácticamente ahora me resulta indiferente… Digo, nadie tiene la culpa de nacer en el momento y circunstancia en que nace… Sólo tenemos que acostumbrarnos a que somos diferentes, y ni modo… Pero de nuevo me he desviado del tema.
Resumen: Me acostaba con ustedes porque sentía que así obtenía intimidad emocional. Valoraba tanto el placer que obtenía cuando sentía que ustedes me hacían una confidencia que en realidad nunca me importó tener que hacer mis viajes kilométricos hasta allá. Nunca quise otra recompensa, y hubiera estado dispuesto a pagar mucho por algo como lo que ustedes me daban… Invitarles una comida o un refresco era algo nimio… De hecho en esas “salidas” (pocas, pero altamente gratificantes) desarrollé otra extraña manía por invitarl todo a las personas con las que salgo… Casi, casi como comprar amistad… ¿Patético, no?
Sin embargo, todo tiene un costo. Tanto para ustedes como para mí. Y mi factura empieza a molestarme (no, no se asusten, estoy hablando de mis conflictos internos que en gran medida ya trascendieron mi capacidad de auto-regularme), ustedes… Bueno, eso no está en mí.
Debo admitir que con C adquirí una relación especial… F nunca podría comprender lo fascinante y complejo que es ese morenito lindo, pero quiero creer que yo sí. Que me acerqué un poquito a la punta de ese iceberg (ese maldito hielo de acero que al intentar picar, me transformó irremediablemente). Eso es algo que aún me excita… Más porque nunca pude penetrar en su interior que por otra cosa… Simplemente el tipo es demasiado inteligente para mí. Y por eso lo respeto y lo respetaré siempre… Y que conste que no hablo de inteligencia en una acepción común… Habría que estar un poco cerca de él para hacerse una idea de lo que digo… Sin embargo, todo tiene su límite, y mi paciencia con él se acabó… Me rendí, de él no podría obtener nada más. Creo… No, estoy seguro de que es el tipo con el que más he durado… Y supongo que la razón principal radica en esto. Ni hablar.
En cuanto a F… Bueno, si bien no era menos fascinante, era algo menos complejo. Su particularidad radica en todo lo que él mismo aprendió a no decirse, todo lo que está oculto en su interior y nunca más dirá. Eso mismo que de saberlo me ocasionaría un orgasmo como nunca antes lo he tenido (je, y eso es un decir…, no, no… el sexo anal, oral y demás genitalidades no se acercan ni un poco a lo que me refiero), pero que a él le podría caer peor que un balde de agua fría. También es fascinante, pero no quise –y en gran medida, no pude– ir más allá). Ni modo.
Conocerlos a ustedes dos me moldeó en muchas formas… Unas más placenteras que otras, pero al final, son sólo cosas que suceden. Y las aprecio.
Pero no crean que sólo es utilitarismo. No. A ambos, en mi muy particular forma, los amé. Y los sigo queriendo de una forma muy loca e intensa. Como con todos mis conocidos, con ustedes acabé mal. El caso de F es excepcional, pues él me reclamó algo y yo no quise responderle sino hasta hoy (aún así el mote de “puta barata a domicilio” me dolió, chale, ni hablar). Espero comprenda ahora porqué.

Y como a todos los demás (bueno, a aquellos que creo que les podría interesar un poco), después de un tiempo les hago saber esto que ahora les envío. No sé porqué, pero lo hago. Me gusta hacerlo. Es como una capitulación. Yo acepto que he perdido y que estoy por completo sometido a lo que ustedes consideren “adecuado”. Yo no tengo nada, me he quedado como en un principio, viviendo de un placer efímero que pudo ser más largo de haber hecho las cosas de otro modo. Supongo debo vivir con eso. Realmente me aterra, pero no tengo de otra. Supongo que para mí las historias de “verdadero amor”, “amor sano”, serán para siempre sólo eso: Historias. Compadézcanse, no sean “malos”.
Los quiere harto,
yagunzhe
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