
El artículo del universal, fatal... Soso hasta la médula. Éste, bueno, ni qué decir... La política es lo que es, y aquí y en cualquier lugar el dinero, el poder y las ambiciones (por mí, sinceramente incomprendidas) le marcan sin mesura otra que la debil democracia en la que unas u otras naciones basan su convivencia. Inestimablemente el republicanismo agoniza, y la democracia -quizás como La Madrid apunta- es una pasarela. No sé qué opinar.
¿Mi visión del año electoral? ¡En buena hora me he vuelto casi casi brujo de Catemaco! Pero, po's, yo que puedo decir. Mi corazón no late ni a la izquierda ni a la derecha -mucho me alegro de que lata aún-, y ni siquiera sé ya si hay izquierdas o derechas en esta maraña de personalismos y arrogancias. Votaré, y lo haré por Calderón, pero es una visión romántico-académica que me insta a denostar a la centro-izquierda autoritaria y populista, y esperar que la centro-derecha continúe con las recetas de desarrollo que mi escuelita del pensamiento ha desarrollado en los últimso años (y en las que hoy trabajo). Los otros, los pequeños partidos, sólo son arpías, esfinges despiadadas que se alimentan de las carnes disponibles del erario, o de sus egos. no lo sé.
Lo siento por Patricia Mercado, pero su discurso ya se allegó de los que se podía allegar, y es hora de dejar que ese discurso muera en esta patria de Óoorales y Libros Vaqueros.
Mi visión, pues, es pesimista. Llegue quien llegue preferiré migrar. (Sueño guajiro..., más producto de la desesperación que del cálculo racional:) Algún galán me conseguiré en España, Inglaterra, Canadá, o donde quiera que me concedan ciudadanía o simplemente una visa de gran duración por un matrimonio con otro hombre. Habrá que aprovechar las ventajas que nuestros pueblos sub-desarrollados les han permitido disfrutar a las clases medias de tantos otros países.
Saludos,
yagunzhe
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