
Esta es una historia sin elegancia, ni climax, mucho menos fortaleza. Es una historia cruenta de un tipo que un buen día empezó a respirar y comentar todo lo que en algún momento de su vida calló.
Pero había tan poco que decir.
Tan poco por lo cual llorar.
Que decidió reir, no olvidar, pero tampoco subyugarse a su misma decadencia.
(Que ésta, al fin y al cabo, iba a llegar.)
A Yoshimi
yagunzhe
No hay comentarios.:
Publicar un comentario