Mmmmhhhh..., poppers... El único recuerdo que tengo de ellos es..., raro..., una de esas veces que terminas con alguien que no tienes ni idea de porqué..., lamiéndole el culo a un tipo que tiene que meterse esas chingaderas pa' no sé qué diablos..., él me invita una inhalada, yo lo veo feo, me ofendo y hago ademán de largarme "porque no creí que te metieras esas chingaderas". Él ni se inmuta, da otra inhalada, y se empieza a masturbar..., me encabrito, me enciendo, y regreso..., escena porno... Él se ríe cuando termina, "¿no que ya te ibas?". Y su sonrisa sarcástica, ausente, me excita y encabrona a la vez. Diablos. Me pongo la ropa y salgo de la habitación, del hotel, y parto hacia casa.
Ya es de madrugada cuando salgo a la calle. Reviso el bolsillo derecho de mi pantalón, y ahí está la botellita. La curiosidad, combinada con un rechazo moral injustificado, débil, me hace desear abrirla. ¿Qué sentiría con esa chingadera? Entro al metro, llego a la casa, y me encierro en mi habitación. Todos duermen aún.
Los recuerdos de hace un rato me excitan, no he terminado por la encabronada y mi verga exige eyacular. Recién entro en la cama me caliento, recuerdo los poppers, recuerdo su cara al inhalar, recuerdo la escena porno, quiero más... ¿Porqué me fui tan pronto? Pinche drama sin sentido. Maldigo, maldigo y vuelvo a maldecir. Voy por mi pantalón, y en acto de sedición (¿acaso lo es, o sólo es uno más de sus juegos?), inhalo. No siento nada. Nada. Se me baja, y caigo dormido.
La botellita la tiré, creo que ya no tenía nada, pero no quise indagar más. Pero nunca está de sobra volver a intentar.
¿A 150?
yagunzhe
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