Afoot and light-hearted I take to the open road,
Healthy, free, the world before me,
The long brown path before me leading wherever I choose.
Henceforth I ask not good-fortune,
I myself am good-fortune,
Henceforth I whimper no more, postpone no more, need nothing,
Done with indoor complaints, libraries, querulous criticisms,
Strong and content I travel the open road.

WW

31.12.04

Sonará trillado, lo sé. Pero este año ha sido particularmente importante para mí.

A la luz de la miseria humana vivida en carne propia, en la de mis ascendientes, y en la de mis congéneres, no sólo vislumbré la fuente real de la calma interior, sino que pude compartirla. Nicolás ahora vagará por las oscuras calles de Buenos Aires buscando un lugar donde pasar la noche, un lugar dónde sus sueños puedan materializarse y volar al infinito de su memoria..., pero tal vez también dedique un instante a recordarme, a recordarnos.

Nicolás, sí, el buen Nicolás. Él fue lo más importante de mi vida en este año. Pero también lo más miserable. Mi carrera, mi familia, mi vida toda se opaca ante la claridad que esos dos meses trajeron a mi alma. Pero así como la claridad es confortante (sic), también ha traido efectos secundarios que destrozaron gran parte de lo que era y deseaba ser. Uno no puede volver a sólo ser sí mismo después de albergar en su interior su más anhelado sueño, aún si éste es tan minúsculo como en mi caso.

En un muy corto plazo me he destrozado el alma, construido una nueva, y reasignado todos mis sucesos. Y no he tenido tiempo de comprender cabalmente qué ha sucedido.

El regreso a México fue duro. Tener que aceptar de buenas a primeras la gran ausencia de Nicolás me ha destrozado cada noche desde que pisé el suelo de esta región nuevamente. La sola idea de no volver a verlo me comforta y martiriza enormemente, pero su vacío sigue impregando en mis labios y piel. No importa quién sea, todo el mundo a mi alrededor es un poco de Nicolás. La maldición de su arrogancia tocó profundamente la llaga de su amor.

Me he entretenido, sí. ¡Pero la compañía humana es tan insulsa sin él! Lo material tan vacío como cuando estaba con él. He probado la marihuana de aquí, pero en vez del gran sueño compartido que me permitía entablar con Nico, me ha generado las más terribles pesadillas y temores. Él lo predijo, y yo lo secundé. Me enamoré. Y ahora no hay nada qué pueda hacer para olvidar.

Además, alrededor de mi vida las áreas de seguridad infantiles han ido desapareciendo. La escuela, la familia protectora y las amistades sencillas se escabullen entre mis dedos sin que pueda yo hacer algo para contenerlos. Es cierto, nuevas oportunidades se ciernen ante mi horizonte, pero SU AUSENCIA ES TAN DESASTROZA. Podría dejarlo todo para ir a recorrrer las soledades de la urbe maldita con él. El hambre, el sueño, la miseria no serían un obstáculo.

¿Para qué me has enseñado la vida si me regresas a la agonía eterna?

Apredí a vivir, aprendí a ser, sin él, sin ellos, sin nada. Aprendí a ser llanamente. Lo aprendimos paso a paso, ¿o me lo enseñaste? No lo sé, ni nunca me será revelado. Y no me molesta, pues ése fue nuestro trato, y gustoso lo pactaría una y otra vez. Lo que no soporto es que no me hayas advertido de lo que pasaría al regresar al mundo que dejé atrás.

Aunque quizás todo tú eras una gran advertencia.

Mi nuevo reto es, aún mayor que con Omar: aprenderte, amarte y superarte. Tal es mi destino y tal es mi nueva vocación. Tú sabes lo que siento ahora, mi calor me embarga y alegra infinitamente, pues sé que la sola idea de ti será capaz de llenar de luz mis andares en este mar.

Este es un momento bendito para mi despedida. Ésa que no pude hacerte sentir en O'Higgins, ésa que nos hace de nuevo iguales.

yagunzhe

No hay comentarios.: