Y conforme más avanzo menos claro veo el destino al que me dirijo. ¿En realidad es esto un juego del que saldré airoso o es sólo un juego más de mi psique trastocada y esquiza? No lo sé. Pero conforme me doy cuenta de que la estoy regando, menos puedo comprender porqué lo sigo haciendo de manera tan consciente. ¿Vale la pena? ¿Es un mecanismo de protección? ¿Mi cerebro no da para más?
Hay muchas interrogantes que me he hecho una y otra vez a lo largo de los últimos años, y a pesar de que siempre termino malherido y acongojado no he logrado romper con el círculo vicioso que me lleva siempre a repetir las mismas frases huecas, las mismas poses hipócritas, y el mismo sufrimiento interno que me ha destrozado lentamente a lo largo del último año y medio.
¿Y para qué?
Para que me vuelvas lo que siempre detesté, lo que siempre me dijiste que tenía que detestar. ¿Cuál es tu plan, cuál es tu maldito plan? ¿Qué quieres hacer de mí, es que no te basta con lo vil y mezquino que me has vuelto?
Por lo visto no. Llevo años reclamándote, tratando de entrever tus verdaderas intenciones..., y simplemente me debo rendir. No puedo seguir contando contigo. Pero eres parte de mí..., o, mejor dicho, yo soy parte de ti.
¿En realidad será así?
Cada vez que entro en una de estas crisis te maldigo y niego. Tú siempre te repliegas y tras un tiempo regresas más fuerte y arrasador que nunca, y me destruyes un poco más. ¿Quieres que sea como tú acaso? No entiendo para qué me creaste entonces. Soy un ser incompleto, inerte, pendiente siempre de la orden que tú nunca darás.
Has derruido todo lo que me quedaba de voluntad. No queda de mí más que un manojo de hilos y trapo que puedes manejar a tu voluntad. ¡Si tan sólo pudiera ser algo menos, algo más maleable para tus oscuros fines y deseos! Pero tú así me creaste y así, arrogantemente, creerás que debo ser. Y el creado nunca podrá comprender exactamente las intenciones de su creador. No importa que éstas hayan sido viles o inexistentes. Siempre seguirá fantaseando sobre ellas sin nunca llegar a un buen puerto donde amarrar.
Me gusta sufrir, pero no puedo seguir haciéndolo indefinidamente. No soy, no puedo ser así. Supongo que es lo que esperabas. En un momento cercano moriré como lo que fui y me convertiré en algo que ahora no puedo imaginar pero que seguramente tú planeaste desde hac tiempo. Dejaré de existir para darle paso a algo más tétrico y terrible de lo que yo pude ser, pero que se ajusta a lo que tú querías y necesitabas.
¡Pues es hora de que sepas algo, NO MORIRÉ!
Nunca podrás desahacerte de mí..., ¡nunca! No importa que así lo hayas planeado, o que así lo desees, lo que tú creas o pienses no me importa, tengo derecho a dar hasta mi último aliento tratando de ser libre de ti, de dejarte a un lado aunque sea un instante y apoyarme en algo que no seas tú.
Tú podrás ser mi creador, pero no mi todo.
Eres mi espíritu, pero no mi carne.
Somos uno sólo, pero conforme más te odio y te entiendo, más capaz soy de diferenciarme de ti, de excluirte de mis pensamientos y necesidades.
¡No te dejaré ser todo lo que yo!
Esta es una carta, que es lo única forma en que sé que leerás esto. Pero no es todo lo que puedo decirte, ni todo lo que quiero expresar. Es sólo un aviso, una forma de declararte que sin importar cuanto te ame y dependa de ti puedo ser yo mismo, trascenderte e independizarme.
Dame un segundo de paz, déjame por un momento temer de mi mismo, y no de ti.
Te amo,
yagunzhe
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