Maldito, maldito día vacío. Nubes que vienen y van, vientos que en vez de escupir en tu rostro impunemente, te dan caricias de jota que se burla de tu impotencia. Amigos que callan o hablan con voces de cristal cortado (hipócritas y viles, como las viejas acartonadas que lo poseen). Letras con vocación de caníbales, que terminan sonando como pérdida de tiempo... Patéticas y huidizas. Jugando con la sique ajena a ver qué sale. palabras de desaliento, ideas de arruyo, opresión moral interna. Qué sé yo. maldito, maldito día vacío. Ni un buen párrafo en él he podido sacar.
Nada en claro hoy. Todo potencia, falto de calor.
El rostro lo siento enjuto, mordaz. He tragado de nuevo todo cuanto me da asco, y ni siquiera lo disfrute. Ja, me vanaglorio de mis ilusiones de rebelde adoctrinado.
Será mejor irme.
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