Y hay esos días,
en los que sin motivo alguno
me llega esta idea
de que aún no has muerto.
Que por ahí estás,
como en las películas,
esperando a hacer
una última gran entrada.
Me niego a creer
en ese día, en esa tumba,
en ese final tan absurdo...
Porque aún si viera
tus huesos descarnados,
el polvo acumalado
por las tantas noches
de lluvia y soledad
que hay sobre tu tumba,
aún así no podría,
no podría creer
que ya has muerto.
Y no sé si algún día
mi mente se hará
a la idea, y aún espera
que algún día,
sin buscarlo siquiera,
como por error,
nos encontremos, nos abracemos
y sigamos así, como si nada.
Nada que perdonar, todo que compartir.
O incluso sin compartir,
¿qué podría importar?
Con tan sólo verte,
saberte ahí.
Con tan sólo eso.
¿Algún día te olvidaré?
Quizás cuando ya más pensar no pueda,
cuando mis carnes se descompongan,
mi cerebro se paralice
y el alma se me escape.
Qué triste no creer como los que creen,
en cielos, infiernos, afterlifes o limbos,
si tan sólo creer pudiera,
alguna certeza tendría,
de que de una forma u otra,
volver a verte pudiera.
Más no es así.
Te has ido.
Sólo quedarán memorias.
Y mientras me quedé algo de vida,
ahi te tendré.
Te extraño tanto.
yagunzhe
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