A 11 protestantes les levantaron cargos y llevaron a penales de alta seguridad en menos de 36 horas (tan sólo para que luego fueran exonerados). A esta mujer, tras casi 30 días, pareciera que quieren dejarla en libertad. Es la misma historia una y otra vez, ¿cuántos de los detenidos durante el gobierno de Calderón salían finalmente libres por ineptitud o corrupción de uno o muchos de los eslabones del proceso de justicia? ¿Cuántos de los hoy presos son meros inocentes que tuvieron la mala suerte de no tener para un soborno o para pagar a un abogado capaz? El sistema de justicia es tan eficiente que prácticamente no contamos con indicadores para medir su correcto funcionamiento (¿les dará miedo dejar evidencia de su ineptitud?). Por motivos para protestar no paramos, pero cada vez la duda más crucial crece y crece: ¿cómo podemos cambiar esta maraña de cosas que no nos gustan del Estado Mexicano? Lamentablemente, no he visto una sola propuesta integral para satisfacer todas las quejas de la sociedad mexicana. El demonio está en los cómos. Y debemos empezar a pensarlos y llevarlos a la práctica muy pronto, o todo devendrá en más de lo mismo antes de que nos demos cuenta. Y estas personas, las listillas, las gandallas, las que tienen varo, seguirán saliendo impunes en contubernio con nuestra indiferencia. Y seguiremos siendo todos culpables.
yagunzhe

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