
Finjo amor, no tengo empacho en decirlo. El sexo me es indiferente, por eso sólo suelo ser receptivo (no he conocido el hombre que me haga mantener una erección el tiempo suficiente -¿seré impotente?, no, no lo soy, es sólo la vía más fácil). No soy un intelectual ni un lerdo, sólo un poco patético, ácido y autocrítico. Aunque a últimas fechas ni hablar se me da.
Ruidos inconexos circundan mi cerebro, ordenándolos a ritmos de viejos himnos de estridencia, desparpajo y angustia (¿en serio tan viejos?, a penas los oía ayer, o hoy, no sé). Creo que estoy en depresión, pero hasta ese pensamiento me amodorra, ¿por qué no sólo fingir un poco? Siempre lo he hecho, y funciona. Funciona porque ahí afuera todos son egoístas.
¿Acaso yo no?
Y aún así escribo. Algo de esperanza debe tener aún mi marchito corazón.
Take a bow.
paroxismo
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