Afoot and light-hearted I take to the open road,
Healthy, free, the world before me,
The long brown path before me leading wherever I choose.
Henceforth I ask not good-fortune,
I myself am good-fortune,
Henceforth I whimper no more, postpone no more, need nothing,
Done with indoor complaints, libraries, querulous criticisms,
Strong and content I travel the open road.

WW

12.4.06

Con el tiempo las despedidas se han tornado cada vez más insípidas, hipócritas, sin sentido. Hola, adios, hasta pronto. Siempre igual, nunca hay tiempo de reducir tu corazón hasta el punto en que necesita implosionar para tratar de alcanzar una vez más a quienes vas dejando atrás. A veces creo que sería la única forma de dejarles algo que realmente recuerden, una embarrada de vísceras que les haga vomitar cada vez que vean un trozo de carne putrefacta.

Esta vez, además, no hubo mucha gente en la despedida. Mis hermanas, Miguel, y dos o tres amigos más. ¿Se puede esperar mucho más para despedir a alguien que sabes nunca regresará? Ellos lo sabían, y yo lo sé. Nunca más regresaré, nunca más volveremos a vernos.

Las lágrimas casi artificiales derramadas por mi sangre no me hicieron mella sino hasta el momento en que despegó el avión. Nunca había sentido el verdadero peso del amor fraternal como en esa ocasión. Aún ahora, en este momento, estoy a punto de romper en llanto. ¿Porqué el llanto está asociado a tal intensidad emocional? Extraña manera de la naturaleza para hacernos recordar que nuestros corazones no son más que piedras pulverizadas, pero latentes, móviles, sangrantes, deseantes, totales.

Pensar en todo lo que dejé atrás, tantos años de incertidumbre e historia. Sentir que abandonas para siempre el suelo en que has nacido, la tierra que te alimenta y recorre por completo tu ser, en cada gota de sangre hay cientas y cientas de partículas de esa tierra en que has nacido, sus polvos, sus nutrimentos, sus contaminentes, sus sales, sus drogas. ¿Somos o no somos en esencia la tierra en que nacemos? Y las historias, el habla, lo que aprendemos y desaprendemos, lo que odiamos y no odiamos, todo viene en una u otra forma determinado por todos los seres con los que convives en tu tierra de origen, donde creces y te haces uno con el todo.

El alma pesa, y ya extraño a Miguel, puedo sentir su hueco, la necesidad de su respiración, del olor de sus meados o su boca al despertar. Pensar que en este maldito lugar no podré oler los calzones de nadie, ni planchar la ropa de nadie, ni abrazar a nadie... Ni siquiera puedo llorar conmigo mismo. Me siento extraño en mi cuerpo, prestado, temporal.

Es hora de dormir y nunca despertar. Los fantamas del pasado nunca nos abandonan, sólo nos persiguen con mayor o menor intensidad. Según los necesitemos.

Adios Miguel, adios hermanas, adios amigos, adios México. Soy en escencia ustedes, pero no podía soportar más ese hedor de mierda que todos los que nacemos ahí tenemos. Adios, adios, maldita sea, adios..., adios, adios, adios, adios, adios, ¡DEMONIOS!, ADIOS, ADIOS, ADIOS, ADIOS, ADIOS, ADIOS, ADIOS, ADIOS, ASIOÑMXKSACM CKIC, M ...

yagunzhe

Fantasmas

Últimamente toca a mi puerta
tu risa que muerta me hace salir
hay brisa en el día a la ingrata alegría
se va a una orilla y se burla de mí,
requiere tiempo el dolor que le tengo
y que en este momento me trajo hasta aquí
pero de repente hay sudor en la frente
y con sangre caliente me empiezo a dormir,
me empiezo a dormir,
me empiezo a dormir,
hay sangre caliente no puedo dormir.

Y la noche va vaciando
su veneno en mi ventana
estoy perdido en el desierto
que dejaste en mi almohada
esta sabana es la montaña
donde amaneces en mi cama
me despierto por las noches
para ahuyentar a tus fantasmas.

Ya no duermo con los cuentos
que me cuenta la madrugada
estoy perdido en el desierto
que dejaste en mi almohada
esta sabana es la montaña
por donde amaneces en mi cama
me despierto en las noches
para ahuyentar a tus fantasmas.

A tus fantasmas, para ahuyentar
a tus fantasmas, a tus fantasmas,
para ahuyentar a tus fantasmas.

Estrámboticos

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