Hoy es uno de esos días,
No basta escapar de ti mismo, de la vida, o de los que te rodean y de los que ni siquiera conoces. Lo único que basta es estar muerto.
Trato de comprender él origen de este pesar, de esta falta de sintonía con mi al rededor y lo único que atino es a decir "basta, basta, basta, basta", tomemos antidepresivos, digamos sí a la muerte lenta de una vida normal, ¿acaso lo que yo hago ahora es menos muerte que esa o cualquier otra?
No hay salidas ni entradas, sólo accidentes ubicuos en el espacio tiempo que no podemos comprender. Algunos afortunados, otros imprecisos, los más desatinados. ¿Qué importa, qué importa? Dios juega con nosotros tanto como juega con él mismo, ¿a quién le importa? Todo es un juego, no hay salida ni entrada, sólo juegos que entretienen al todo universal de su propia vil, miserable e incomprensible condición. ¿Porqué, para qué, cómo? Escapa, escapa.
Silencio, guarda el silencio que se requiere para no intentar comprender, saber, sentir. Escapa sin escapar. No hay otro escape, al final siempre estarás ahí. Has sido, y eres víctima de tu indecisión -¿quién no?. Alaba más el dulce remedio de la elección. Cree en ella, ¿qué más da?
yagunzhe
1 comentario:
Escapé del continente esperando no llevarme los cadáveres de mi armario. Veinte días y la Renania del Norte-Westfalia después, dime cuenta de algo. Los fantasmas nunca nos dejarán dormir en paz.
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