Afoot and light-hearted I take to the open road,
Healthy, free, the world before me,
The long brown path before me leading wherever I choose.
Henceforth I ask not good-fortune,
I myself am good-fortune,
Henceforth I whimper no more, postpone no more, need nothing,
Done with indoor complaints, libraries, querulous criticisms,
Strong and content I travel the open road.

WW

23.2.04

Respuesta al primer correo de "Las Vater" :

Ha sido terible no poder despedirme,

Te he ido a buscar el jueves ése en que quedamos a eso de las 10:00, y, a pesar
de que grité varias veces, no vi tu cabecita asomandose por la ventana. Con el
ajetreo del viaje y demás (a mí también se me jodió la computadora, por un
estúpido virus que daño los sectores de arranque del disco duro), me tuve que
ir rápido y ya no he podido verte.

Una vez acá, me arrepiento enomemente de ello.

Pero pronto estaré de regreso.

Por acá he tenido muchos altibajos, algunos tan extraños que aún no los acabo de
digerir: Mientras que la ciudad, su gente y la comida son maravillosos, por
primera vez me he puesto en contacto con esa actividad gay estereotipada que
tanto tiempo rechazé en México. Y el choque ha sido tremendo.

Los porteños hablan hasta por los codos y las más de las veces yo sólo atino a
asentir y esbozar sonrisas falsas. En los boliches (los lugares donde van a
bailar) hago mi mayor esfuerzo por sentirme a gusto pero el exceso de
"ambiente" me abruma y me termina deprimiendo (máxime al ver todos esos chicos
guapísimos de cuerpos esculturales), mas creo que es algo que me había buscado
y ahoa tengo que aguantar, "a lo macho".

Extraño México.

Sin embargo muchísimas cosas han compensado el trauma de la gayosidad porteña:

Los tipos con quienes me he hospedado un tiempo son geniales, atentos, amables,
muy liberales y una pareja hermosísima. Los he llegado a querer auqnue me
siento algo incómodo por no poder compensar adecuadamente todo lo que me han
dado. Espero hallar alguna manera de hacerlo. A veces creo que sienten esa
incomodidad y no sé si sepan bien a bien a qué se debe. Me siento raro. Ellos
mismos me han llevado al pimer asado porteño que comí y también con ellos he
tomado mi pimer mate. Me han presentado muchísima gente (sus amistades) y todos
son deliciosamente acogedores; además me han enseñado y respondido muchas de
las dudas sobre la ciudad y sus costumbres y, bueno, hasta a través de ellos he
conocido a quien me rento el depatamento en que estoy viviendo.

Ya, ya estoy viviendo en él.

(Y es INCREÍBLE, tengo que mandarte fotos, me vas a envidiar.)

Por ahora me despido, Carlos, porque ya se meva a aabar mi tiempo en interné y
quiero ir al baño, :P, je, ya ves...

Compita, te mando un abrazote, échale ganas a la página, ojalá que pronto
recuperes (o renueves) tu información... Ni hablar, son cosas a las que estamos
expuestos.

Besos,

Ito

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